Lo que está pasando con los misiles antimisiles en Corea del Sur es uno de los episodios más reveladores y vergonzosos de la política exterior de Trump. EEUU retira su sistema de defensa de Asia para llevárselo a la guerra contra Irán, esa misma guerra que Trump prometió que duraría días. Corea del Sur sufrió millones en pérdidas económicas por aceptar ese sistema bajo presión de Washington, y ahora se lo llevan sin pedir permiso. Así de simple.
Y mientras tanto, China y Corea del Norte mirando desde el sofá, frotándose las manos. Porque cada decisión de Trump en estos meses no es un error aislado: es un patrón. La credibilidad de EEUU como aliado se está desmoronando a una velocidad que no habíamos visto en décadas.
Lo llaman decadencia. Y tiene razón quien lo dice. No es una caída de golpe, es un proceso lento y acumulativo. Pero lo que está ocurriendo ahora mismo lo está acelerando todo. Y en la guerra con Irán, los números tampoco salen: ellos gastan 30.000$ por drone, EEUU responde con misiles de 1 millón. Así no hay imperio que aguante.