El Partido Republicano ha dejado de ser un partido. Lo que estamos viendo en 2026 es otra cosa: un sistema de obediencia total donde los congresistas coleccionan firmas en corbatas con la cara del jefe y los que se atreven a disentir tienen que publicar en redes que están vivos y que sus frenos funcionan bien. Eso no es dramatismo. Es literalmente lo que pasó.
Thomas Massie vota con los republicanos el 91% de las veces. Y aun así Trump le atacó con una ferocidad que dice todo de cómo funciona este movimiento. Marjorie Taylor Greene pidió que se publicaran los archivos de Epstein y de la noche a la mañana pasó de aliada a traidora. Hay una única línea roja real en el trumpismo, y conviene preguntarse por qué.
Pero mientras el partido se hunde en el culto al líder, en Texas está pasando algo que nadie esperaba: los demócratas están superando en votos anticipados a los republicanos por primera vez en décadas. Más de un millón de votos. En el bastión republicano por excelencia.