Lo que acabas de ver no es ficción, es la realidad de lo que está pasando en Estados Unidos ahora mismo. Un seguidor de Trump se levantó en medio de una charla pública en Minnesota y atacó físicamente a una congresista demócrata. No estamos hablando de insultos en Twitter ni de discusiones acaloradas. Estamos hablando de violencia física, de agresión directa contra una representante política elegida democráticamente.
¿Y sabéis lo más grave? Que este tipo de comportamientos se están normalizando. Cuando un presidente pasa cuatro años señalando enemigos, llamando traidores a sus oponentes y animando la confrontación, esto es lo que pasa. La violencia política no surge de la nada, se cultiva, se alimenta con discursos de odio y división.
Mientras tanto, vemos cómo esta congresista tuvo que salir escoltada de su propia charla, mientras el agresor gritaba consignas trumpistas. Esto no es democracia, esto es el camino hacia algo mucho más peligroso. Y lo peor es que no va a quedarse solo en Minnesota.