Trump ha vuelto a la presidencia prometiendo hacer América grande de nuevo, pero los datos cuentan otra historia muy diferente. El paro en Estados Unidos acaba de dispararse a máximos históricos de cuatro años, los precios están por las nubes, y las fábricas que supuestamente iban a regresar siguen en China.
Mientras tanto, los amigos multimillonarios de Trump acumulan fortunas obscenas. Musk pierde 200.000 millones con las políticas erráticas de Trump, pero sigue siendo uno de los hombres más ricos del planeta. La desigualdad se dispara mientras millones de trabajadores estadounidenses se quedan sin empleo.
Las promesas quedaron en nada. No hay reindustrialización, no hay empleos bien pagados de vuelta. Lo que hay es un país dividido donde los ricos cada vez son más ricos y el resto paga la cuenta de las políticas económicas de Trump. La guerra comercial con China fracasó, los aranceles subieron los precios y ahora los trabajadores estadounidenses sufren las consecuencias.