Trump está completamente fuera de control. En Minnesota ha defendido las ejecuciones en plena calle que han cometido los agentes del ICE, esos paramilitares que él mismo ha soltado por todo el país. Y lo más grave: ni siquiera es capaz de dar una explicación coherente. Tartamudea, se contradice, inventa conspiraciones sobre si las víctimas eran «realmente ciudadanos americanos»… Es patético.
Pero esto va mucho más allá. Mientras Trump pierde la cabeza con su política migratoria fascista, China le está dando una lección histórica. Los aranceles no funcionan, el dólar está perdiendo su hegemonía como moneda de reserva mundial, y los BRICS están negociando en sus propias monedas. El imperio americano se desmorona ante nuestros ojos.