Ghislaine Maxwell, la exmujer de Jeffrey Epstein condenada a 20 años de prisión, acaba de comparecer en el Congreso de EEUU y lo que pasó allí ha dejado a Trump temblando. Aunque ella no dijo ni una palabra y se acogió a la Quinta Enmienda, su abogado soltó una bomba en su nombre: tienen grabaciones comprometedoras de la isla de Epstein y están dispuestos a usarlas como moneda de cambio para reducir su condena.
El abogado dejó claro que Maxwell posee material muy valioso sobre las visitas de personas poderosas a la isla privada de Epstein, incluyendo potencialmente a Trump. Y aquí viene lo más grave: este chantaje podría estar funcionando. Justo después de esta comparecencia, Trump ha ordenado desclasificar documentos sobre Epstein… pero curiosamente ha vetado un montón de páginas. ¿Casualidad? No lo creo.
Trump y Epstein fueron amigos íntimos durante décadas. Hay fotos, declaraciones y hasta admisiones del propio Trump diciendo que a Epstein «le gustan las chicas jóvenes». Ahora Maxwell lo tiene contra las cuerdas y puede que estemos viendo el mayor encubrimiento desde la Casa Blanca. Esto apenas está empezando y puede estallar en cualquier momento.