Donald Trump acaba de anunciar en rueda de prensa que Estados Unidos va a gobernar Venezuela. Lo ha dicho así, sin anestesia: «Nosotros vamos a manejar el país». Ha bombardeado un país soberano sin permiso del Congreso, ha secuestrado a Maduro, y ahora se proclama el que manda.
Lo más fuerte es que ha descartado a María Corina Machado diciendo que «no tiene apoyo ni respeto» y está negociando con Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Maduro. ¿No era que venían a traer democracia? Pues no. Trump lo ha dejado clarísimo: esto va de petróleo y de control. Ha dicho literalmente que las petroleras estadounidenses van a entrar a «hacer mucho dinero».
Bernie Sanders lo ha clavado: esto es imperialismo descarado, una violación del derecho internacional que da luz verde a cualquier país para invadir a otro. Venezuela hoy es un país ocupado y el ocupante ni siquiera finge que ha venido a liberar a nadie.