TRUMP SE DESTRUYE A SÍ MISMO CON ESTAS EXTRAÑAS DECLARACIONES JUNTO A UN CONEJO

Trump compareció ante la prensa en Semana Santa con un conejo de Pascua a su lado y usó ese escenario para hablar de guerra, de […]

Trump compareció ante la prensa en Semana Santa con un conejo de Pascua a su lado y usó ese escenario para hablar de guerra, de bombardeos y para llamar «tontos» a los estadounidenses que no apoyan su ofensiva contra Irán. Solo el 27% de los americanos apoya estos ataques. El 43% los rechaza. O sea que Trump no le está llamando tonto a una minoría: le está llamando tonto a su propio país, incluida una parte creciente de su base MAGA.

Y lo que confesó ese día tendría que haber llenado portadas. Admitió que quiere quedarse con el petróleo iraní, pero que «la gente no lo entendería.» Admitió que EEUU mandó armas para armar una insurrección en Irán y que la operación salió mal. Y cuando un periodista le preguntó si bombardear plantas eléctricas y puentes civiles no era un crimen de guerra, su respuesta jurídica fue: «Son animales.» Mientras tanto, Marjorie Taylor Greene lo critica en público, Joe Kent dimite de su propio gobierno y el estrecho de Ormuz sigue cerrado.

Lo que está pasando en esta guerra no es solo una crisis geopolítica. Es el retrato de un sistema que no tiene mecanismos reales para frenar a un presidente que tuitea amenazas de destrucción con su nombre y firma al pie mientras acusa a otros de lunáticos.