Esto es lo que pasa cuando juntas a una votante de Trump con gorrita de Make America Great Again y a una empresaria china en el mismo plató de televisión: sale el vídeo del año. La gorra de la señora, ese símbolo máximo del patriotismo trumpista, resulta ser 100% made in China. Y la ciudadana china es la que tiene que explicarle a ella cómo funciona el mundo.
Pero más allá del momento viral, lo que este vídeo deja claro es algo que llevamos tiempo diciendo: los aranceles de Trump no son una política económica, son una estrategia de negocio. El que más se llena los bolsillos con la producción barata en China es el propio Trump, que luego te vende la gorra a precio de patriota. Mientras tanto, los trabajadores americanos pierden sus planes de pensiones, los pequeños negocios se van a pique y China, que lleva años preparándose, aguanta el tipo sin despeinarse.