Increíble pero cierto. Después de salirse de todos los gobiernos autonómicos y de jurar por activa y por pasiva que no iba a pactar más con el Partido Popular, Santiago Abascal acaba de confirmar que VOX entra en el gobierno de Extremadura. Y no solo eso: ahora exige una vicepresidencia y un número de consejerías «proporcional» a sus 11 escaños.
¿En serio? ¿Este es el partido que se presentaba como la alternativa valiente y coherente? Pues resulta que no. VOX vuelve a traicionar a sus votantes con el mismo discurso de siempre: «hay que estar en el gobierno para garantizar los cambios». El mismo cuento que nos vendieron antes de salirse de esos mismos gobiernos hace unos meses.
Esto es una farsa absoluta. Un partido que dice una cosa y hace la contraria. Un partido que cambia de posición según sople el viento. Y lo peor es que sus votantes se lo van a tragar otra vez.